domingo, 6 de octubre de 2013

GRANADA, DOBLEMENTE NOMBRADA.

En Granada hay más hechizo
que granos rojizos tiene la fruta que lleva su nombre”.
De la red.

Son muchas las imágenes que se me vienen a la cabeza al hablar de Granada, cada una con su correspondiente leyenda como la del asentamiento judío de Garnatat, o aquella más antigua aún que la relaciona con una hija de Noé, que se asentó en esta zona y que da el nombre a la ciudad. Aunque la más acertada es la que la relaciona con el fruto del granado.
El nombre parece provenirle de un antiguo asentamiento romano en lo alto del Albaycin conocido como Hizn Garnata “fortaleza del granado” y de ahí a la etimología latina de la granata, así que después de echar mano a todo el romanticismo para buscarle otra justificación al nombre de la ciudad más bella del mundo, lo más seguro que sea por la fruta típica de nuestra ciudad.
Quizás de los pasajes más que la historia ha dejado de la relación de la granada fruta con la Granada ciudad fue el ultimátum que Fernando II de Aragón le dio a Muley-hacen cuando le contestó al requerimiento de los impuestos que el Reino de Granada tenía que pagar que osó contestarle al monarca cristiano que “en Granada ya no se labra oro ni plata para pagar tributos, sino lanzas, saetas y alfanjes contra sus enemigos” al recibir tal respuesta Fernando II montó en cólera y gritó “¡Yo arrancaré uno a uno los granos de esa granada”.

Paco H.

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