jueves, 27 de febrero de 2014

GRANADA, EN EL ALMA DEL VIAJERO

Nada sabría describir la impresión que experimenta el que atraviesa por primera vez la Puerta de las Granadas. Uno se cree transportado a un país encantado al penetrar bajo estos inmensos arcos de verdor, formados por olmos seculares, y se piensa en la descripción del poeta árabe que los compara a bóvedas de esmeraldas...”.

El Barón Charles Davillier.
Que trabajo me cuesta cuando se quiere racionalizar todo, dar una explicación a cada cosa, y no dar cabida a la magia y a lo fantástico y uno de esos momentos es cuando paseo por los bosques de la Alhambra, cuando me pierdo por sus paseos abstraído por el silencio que todo lo llena y que llega a sobrecogerte y puedes vivir sin prisa a unos pasos de la bulliciosa ciudad que sigue viviendo a unos metros. Allí, todo lo que no es, puede ser.

Paco H.

viernes, 21 de febrero de 2014

EL FENÓMENO WHATSAPP

Va a hacer casi un mes que me subí al carro de Whatsapp, y debo de ser uno de esos casi 500 millones de esos usuarios que diariamente lo utilizamos, yo aún poco, pero algunos… muchísimas veces.
Vamos ya soy uno de esos individuos conectados que estamos continuamente en una comunicación interactiva con la comunidad social en la que me muevo.
Quizás hay momentos que me agobia el excesivo uso que se hace de esta magnífica herramienta de comunicación tan fácil, con toda la carga emocional que conlleva y que ayuda en las relaciones de familia, de grupo, amigos… sin duda ayuda a una mayor sociabilidad.
Aunque también hay que estar atentos a posibles peligros, como con cualquier herramienta de comunicación, si no se hace un uso adecuado del mismo. Pudiera en un primer momento originar un estado de euforia y una felicidad aparente que siempre va a depender de que nos silbe o nos llame el móvil indicándonos que acaba de entrar otro Whatsapp, pudiéndonos llevar a hacernos más dependientes e incapaces de estar solos, de leer un libro, de escuchar música, de reflexionar…
Aquí habría que abrir un debate a padres, educadores… incluso a nivel ético, pues ponemos en manos de unos pocos un montón de información, de fotos… en definitiva: ¡nuestra vida!
En fin, mucho de que hablar… bueno, de teclear.

Paco H.